Comprensión global de la gastronomía de la Región Interandina
En un corto tiempo las personas podían cambiar de piso ecológico, situación que favoreció el intercambio regional de productos, a través de los mindalaes quienes eran responsables del intercambio de productos de la sierra, Amazonía y costa. Existieron varios puntos de encuentro para el intercambio, pero el más conocido y estudiado es la actual Plaza de San Francisco, llamado tianguis. La presencia inca trajo a la zona de Quito algunos productos, artefactos y técnicas, como vasijas, aríbalos y piedras de moler.
También se conoce que en este
momento histórico se difundió el consumo de carne de llama. Con la llegada de
la conquista española, se transformó el sistema productivo y algunos alimentos
fueron reemplazados por completo, mientras otros fueron introducidos. Muchos
comestibles se consideraron como “alimento de indios”, es decir, no eran
consumidos por los españoles. En esta nueva dinámica, el maíz, la papa y el
cacao se incorporaron a la alimentación europea, como un valioso aporte
americano, mientras el trigo, arroz, cebada, plátano y otros, pasaron a ser
parte de la dieta diaria de la gente, al punto de considerarlos nativos de
América. En cuanto a Quito y su provisión de alimentos, existe una crónica de
Fray Antonio Vázquez de Espinosa de 1614 en la que describe:
“…La ciudad se halla
excelentemente provista de buenos víveres tan baratos que libra y media de
hogaza de pan se vende por un real; veinte huevos por un real… un borrego
cuatro reales; un jamón tres… Hay variedad de frutas deliciosas como las peras…
manzanas, duraznos, higos, melocotones… plátanos, paltas o aguacates, piñas...
y granadillas de los Quixos…”
¿Qué platos comían los quiteños de los siglos XVI o XVII? Los cronistas, oidores de la Audiencia y otros, escribieron crónicas y documentos conocidos como las Relaciones en los que contaron con detalle, muchos aspectos de la vida cotidiana. En el caso de la comida, se menciona un guiso conocido popularmente como locro, al que se dice se echaba bastante ají, algunas veces se ponía carne de conejo secada al sol.
La orden franciscana fue una de
las primeras en arribar a Quito, después de la fundación española de la ciudad.
En diciembre de 1534 llegaron a Quito los sacerdotes Jodoco Rique y Pedro
Gocial. Gracias a su diario, se sabe que en su equipaje trajeron vino para la
celebración de la eucaristía y un cantarillo que contenía granos de trigo,
cereal que se adaptó muy bien a las tierras de Quito. Los franciscanos
iniciaron la producción de harina, enseñaron a otros a amasar y hornear pan,
también a faenar cerdos y preparar su carne. A Fray Jodoco Rique se le atribuye
también la elaboración de cerveza en el convento franciscano. Otro producto
importante en la alimentación era la carne de cerdo y res, animales
introducidos por los españoles. Desde inicios de la vida de la ciudad su
producción era preocupación de los quiteños, hacia 1535 se solicitó al cabildo
que se establezca un lugar para las labores de faena, y en 1538 se prohibió que
los cerdos fueran criados dentro de las casas quiteñas. Cuando el consumo de carne
se incrementó, se destinaron ejidos (de ahí el nombre del parque de El Ejido)
para la crianza y pastoreo de ganado. Tiempo después se establecerían las
carnicerías en la zona de la actual Plaza del Teatro. Los indígenas consumían
perdices, gallinas y conejos. Con la carne de cerdo se elaboraba jamón y
tocino, con la carne de res se hacía cecina. Con esta mezcla de sabores fueron
creándose platos como el de fritada y el hornado. Este último es una adaptación
del cochinillo madrileño; en España se usaba vino para marinar la carne, pero
al ser esta bebida escaza en Quito, se utilizaba chicha de jora. La gastronomía
quiteña y su historia es todo un mundo de sabores, memorias, relaciones
sociales y manifestaciones culturales. La comida dice mucho de quiénes somos,
es por esto que, mantener recetas tradicionales y aquellos platos típicos, es
conservar nuestro patrimonio como algo vivo y presente en nuestro día a día.
Referencia bibliográfica:
Pazos Barrera, Julio. El sabor de la memoria, historia de la
cocina quiteña. Biblioteca básica de Quito no. 19. FONSAL. Quito, 2008.
Estrella, Eduardo. El pan de América. Etnohistoria de los alimentos aborígenes
en el Ecuador. Ediciones ABYA YALA. Quito, 1988. Pazos Barrera, Julio. La
cocina del Ecuador, rectas y lecturas. Ediciones El Tábano. Quito, 2005. Guion
museológico educativo sala “Sociedades Antiguas de Quito”. Fundación Museos de
la Ciudad. Museo de la Ciudad. Quito, 2012.
Consolidación:
Elaboración grupal de un taller de comprensión global de la gastronomía de la región interandina mediante el uso de hoja impresa.
Lee, analiza y resuelve la actividad de comprensión lectora.
Conteste según la descripción que da el enunciado.
En la región interandina se sirven alimentos que tienen mucho que contar, por ejemplo, estos pueden dar cuenta de nuestro estilo de vida como:
Tipos de suelo en que se cultivan sus ingredientes, sistemas de producción, y de manera especial, nos hablan de nuestra cultura y la construcción histórica en torno a la gastronomía típica.
Subraya la respuesta correcta según corresponda.
Para la siembra se utilizaban técnicas como las:
- Conquista española o señorío cacicazgo
- Alimentos o cantarillo
- Terrazas o camellones
- Sierra o Amazonía
- Quinua conocida popularmente como sopa de quinua
- Guiso conocido popularmente como locro
- Cerdo conocido popularmente como hornado
- Papas conocidas popularmente como tortillas
Locro de papa
Locro de fréjol
Locro de mashuas
Locro de zapallo
Encierra con colores cinco alimentos que eran semejantes a las semillas.
maíz zapallo zambo papa fréjol guayaba
chirimoya ovo taxo capulí choclo
Identifica, recorta y pega los platos típicos según corresponda.







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